MIRTA RONCAROLO
San Antonio de Padua, Bs. As.
Argentina
PUNTA RASA
Mirábamos caer el sol,
enorme globo anaranjado
lentamente sobre un plateado mar.
La música y las palabras
sobre antiguas creencias,
sucumbían ante esa maravilla
y nos embargaba la emoción,
como si cada uno fuera naciendo
por dentro como grandes espíritus.
Estábamos solos con nuestros
monstruos internos achicándose
y aflorando
lo mejor de cada uno.
Un aura indescriptible
se respiró y cuando la música calló,
escuchábamos un coro de trinos
como si fura el resumen
de nuestros mejores
pensamientos.
De regreso no cabían las palabras,
nos volvimos enormes espíritus
y no nos dimos cuenta
que nuestro brillo
avergonzó a la luna.
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